Todos estamos encarcelados por el laberinto de nuestras propias estructuras del ego y la mayoría vivimos nuestras vidas dentro de los estrechos márgenes y aquello que consideramos somos nosotros y el mundo que nos rodea, patrones, sentimientos concretos y situaciones se repiten en nuestra vida dando a nuestra experiencia interior un sentido de identidad
Bajo estos patrones repetitivos, encontramos convicciones fijas sobre lo que somos y el modo en que es el mundo que habitamos. Estas creencias se conformaron durante los primeros años de vida a medida que nuestra autodefinición se desarrolló en respuesta a nuestros encuentros con el entorno y aquellos que contenía, en combinación con nuestras predisposiciones innatas. Llegando a formar nuestros patrones de pensamiento y nuestras reacciones emocionales, proporcionándonos una experiencia interior consistente de nosotros mismos. El mundo que la mayoría de nosotros habitamos, interior y exterior, por lo tanto, es en gran medida un producto de nuestro pasado.
Mientras que cierto número de mapas espirituales y psicológicos delinean el ámbito del ego, ninguno que haya conocido es tan poderoso como el eneagrama.
El eneagrama de la personalidad describe nueve personalidades o egotipos distintos, cada uno de ellos con patrones mentales, emocionales y de comportamiento característicos. También describe, si se comprende adecuadamente, cómo y porqué dichos patrones surgen cuando perdemos contacto con nuestras profundidades espirituales en la temprana infancia. Además, describe las transformaciones afectivas y de comportamiento que debe experimentar cada uno de los tipos si se compromete en un trabajo espiritual serio que tiene como resultado el volver a comunicar, paulatinamente, con dichas profundidades.
El eneagrama tal como se concibió: como herramienta para la transformación espiritual puede ayudarnos a ir más allá de los laberintos de la realidad egoica que describe. La divulgación actual del eneagrama se ha centrado casi exclusivamente en los rasgos y patrones psicológicos de los tipos, por lo que es lo que la mayoría de la gente conoce del eneagrama.
En particular, los escritos de Helen Palmer y Don Riso han introducido el eneagrama a gran cantidad de personas. Artículos sobre el eneagrama han aparecido en los medios de comunicación, y actualmente existen boletines y sociedades basadas en él. Está empezando a utilizarse en los negocios para tomar decisiones personales, y también empieza a utilizarse como un método de encontrar la pareja adecuada. Mientras que la atención se ha puesto básicamente en la psicología de los nueve tipos, todo este interés ha creado idealmente un público que puede ser receptivo también a sus otras dimensiones.
El uso más profundo del eneagrama es señalar el camino a lo que somos más allá del nivel de la personalidad, una dimensión de nosotros mismos que es infinitamente más profunda, más interesante, más satisfactoria y más real. Este libro se ha escrito con este propósito.
El eneagrama apareció por primera vez en Occidente a principios del Siglo XX en la obra del místico armenio, George Ivanovitch Gurdjieff, que dijo haberlo aprendido en la Hermandad Sarmoung, una orden mística de Asia Central. El biógrafo de Gurdjieff, James Moore plantea la cuestión de si Sarmoung existió en realidad, y la respuesta a esta pregunta sigue estando en el aire. Al intentar aclarar los orígenes del eneagrama, el cronista gurdjieffano James Webb no pudo encontrar trazas definitivas del símbolo del eneagrama, tal como la conocemos, antes de Gurdjieff. Únicamente encontró vagas referencias que pudieran pertenecerle en la antigüedad, y aunque señala que un símbolo de nueve caras aparece en el frontispicio de un texto jesuita de 1665, estaba compuesto de tres triángulos equiláteros y no se trata del símbolo del eneagrama que utilizamos actualmente. Gurdjieff nos dice bastantes cosas interesantes sobre el eneagrama, que citaré con cierta amplitud puesto que tienen mucho que ver con el modo en que consideramos muchas interpretaciones y formas en que el eneagrama puede utilizarse y se utiliza hoy:
Con el fin de apreciar la evolución de la comprensión sobre el eneagrama y las divergencias de puntos de vista sobre lo que representa, es necesario en primer lugar darse cuenta de que, como dice Gurdjieff, no existe únicamente un conjunto de significados o un nivel de realidad que sea cartografiado por el símbolo del eneagrama. Esto es importante puesto que explica el hecho de que diferentes escuelas psicológicas, religiosas y espirituales utilicen este símbolo para explicar fenómenos radicalmente distintos -aunque tienden a acusarse unas a otras de no utilizarlo de un modo adecuado si se produce una divergencia entre fenómeno y contenido- y también explica el hecho de que sean posibles diferentes niveles de interpretación del mismo fenómeno. Como dice de él Gurdjieff, en la cita anterior, el eneagrama: «tiene tantos significados distintos como niveles hay de hombres.» Al ser un símbolo arquetípico, puede utilizarse para describir procesos y principios tanto físicos, como psicológicos, así como espirituales, de lo que se sigue que existen eneagramas que se refieren a, y explican, muchos niveles de cosas, incluyendo los días de la semana y los planetas del sistema solar.
El mismo Gurdjieff utilizaba el eneagrama como modelo para su comprensión del funcionamiento del universo, y solo participando en los ejercicios en movimiento que el diseñó, tenía la sensación de que el eneagrama podía ser comprendido. No parece haberlo utilizado como mapa de la experiencia interior, como el místico boliviano Oscar Ichazo hizo cuando introdujo el eneagrama a un pequeño grupo de seguidores en Arica, Chile, a principios de los años setenta.