Esta es un guía de asesoría clínica para el programa de tratamiento y rehabilitación en drogas para población infanto-adolescente y sus especificidades.
La guía trata de integrar la atención terapéutica en el conjunto de los planes y acciones de salud, educativos, psicológicos y sociales del que cada niño, niña o adolescente debe ser parte. Planificar el tratamiento y rehabilitación de forma integral, contando con todos los recursos existentes, enlazándolos y coordinándolos sin disociar funciones artificialmente y manteniendo un enfoque comprensivo en perspectiva evolutiva, promocionando el desarrollo, integración social, procesos educativos, recreativos y la atención de los problemas de consumo de drogas, preventivos, terapéuticos y rehabilitadores. Esto, sin dudas, implica considerar las coordinaciones con los distintos actores.
Es indispensable en cualquier nivel de intervención relacionado con el consumo de drogas en adolescentes, considerar las características que surgen de su condición etaria y de ser personas en desarrollo, cuya tarea evolutiva central es la construcción de su identidad. Esta condición tiñe la conducta, emoción y cognición del adolescente, por lo tanto debe ser considerada en la intervención no como una dificultad, sino como un dato de la realidad.
Este programa ve a a necesidad de que la intervención ponga el acento en las capacidades y potencialidades de la persona, más que en las perturbaciones, carencias y déficits. Por eso mismo, las experiencias de logro serán consideradas como centrales en la metodología de trabajo con población infanto-adolescente.
Debido a las características psicológicas y sociales de los niños, niñas y adolescentes es fundamental contar con la presencia de una figura vincular significativa que los acompañe durante el proceso de intervención. Cuando el adolescente tiene una familia o figuras vinculares en quienes apoyarse, serán ellas las que se involucren en el acompañamiento afectivo respectivo; pero cuando se trate de individuos que han perdido todo vínculo familiar o afectivo, se requerirá del equipo psicosocial que acompaña al usuario, surgiendo de este modo la figura del “tutor resiliente”. El mismo equipo de tratamiento debe buscar el establecimiento y mantención de un vínculo sano que, en esencia, esté constituido por un lazo de confianza y compromiso, que para el niño, niña o adolescente se convierta en una experiencia de autovalía y autoconfianza, y una fuente de motivación para el cambio. Es el vínculo terapéutico el que permitirá ordenar y regular las funciones afectivas fundamentales en el desarrollo humano: seguridad emocional, autoestima y valoración personal, ternura, intimidad, comunicación, sentirse aceptados y aceptadas, entre otros.













1 comentarios:
Los tratamientos de rehabilitación se han convertido en el pilar fundamental a la hora de lograr el mayor grado de curación en numerosas patologías. Por este motivo, los especialistas encargados de realizar esta tarea son muy valorados y cuentan con mucho futuro dentro de la sanidad.
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