El mobbing es el acoso o vejaciones que sufre una persona por parte de sus compañeros o jefes en el trabajo; recvién en la década de 1990 se comenzó a debatir sobre este tipo de conductas que recibieron el nombre de mobbing o acoso laboral.
El acoso laboral puede ocurrir a cualquier persona y destruirla. Aunque el resto de los compañeros lo ven, nadie trata de hacer algo en contra. El fenómeno no tiene nada que ver con la personalidad o con la categoría de la víctima. Quizá empieza con una pequeña discusión entre compañeros, a la que siguen continuas indirectas, alguna palabra perversa de vez en cuando y finalmente alguna observación en presencia del jefe. Se aparta a la víctima y se la ignora. Basta una persona astuta, que tenga a las demás de su parte, para aislar a la víctima. La consigna es clara, ya que todos se han puesto de acuerdo: «a ése no lo queremos más, ha de marcharse». El acosado renuncia y abandona el puesto. El grupo de compañeros con frecuencia se lo disputa de inmediato y el juego sucio empieza de nuevo.
El problema de acoso es conocido. El propósito de este libro es proporcionar la manera en que se puede llevar una situación así. A lo largo de la obra se mostrarán diversos ejemplos que permitirán al lector —en el caso de que sea una víctima— darse cuenta de que no es el único, ni tampoco el que está en la peor situación. La autora confiesa haber sufrido acoso varias veces tanto por parte de los compañeros como de un superior y pensaba que era lo peor que podía pasarle.
El acoso laboral puede ocurrir a cualquier persona y destruirla. Aunque el resto de los compañeros lo ven, nadie trata de hacer algo en contra. El fenómeno no tiene nada que ver con la personalidad o con la categoría de la víctima. Quizá empieza con una pequeña discusión entre compañeros, a la que siguen continuas indirectas, alguna palabra perversa de vez en cuando y finalmente alguna observación en presencia del jefe. Se aparta a la víctima y se la ignora. Basta una persona astuta, que tenga a las demás de su parte, para aislar a la víctima. La consigna es clara, ya que todos se han puesto de acuerdo: «a ése no lo queremos más, ha de marcharse». El acosado renuncia y abandona el puesto. El grupo de compañeros con frecuencia se lo disputa de inmediato y el juego sucio empieza de nuevo.
El problema de acoso es conocido. El propósito de este libro es proporcionar la manera en que se puede llevar una situación así. A lo largo de la obra se mostrarán diversos ejemplos que permitirán al lector —en el caso de que sea una víctima— darse cuenta de que no es el único, ni tampoco el que está en la peor situación. La autora confiesa haber sufrido acoso varias veces tanto por parte de los compañeros como de un superior y pensaba que era lo peor que podía pasarle.













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