miércoles, 30 de noviembre de 2011

El desarrollo de un niño Melanie Klein

En este libro Melanie Klein sostiene que a los niños no se les debe reprimir el conocimiento sexual, si no se le debe proporcionar según su grado de madurez, que las conclusiones irrefutables de la experiencia psicoanalítica requieren que los niños sean protegidos, siempre que sea posible, de cualquier represión demasiado fuerte, y de este modo de la enfermedad o de un desarrollo desventajoso del carácter. Al impedir esta represión, estamos sentando las bases para la salud, el equilibrio mental y el desarrollo positivo del carácter.

  Los resultados del psicoanálisis -que siempre en todo caso individual retrotrae a las represiones de la sexualidad infantil como causa de la enfermedad posterior, o a los elementos más o menos mórbidos actuantes o a inhibiciones presentes incluso en cualquier mente normal-, indican claramente el camino a seguir. Podemos evitar al niño una represión innecesaria liberando -primero y principalmente en nosotros mismos- la entera y amplia esfera de la sexualidad de los densos velos de secreto, falsedad y peligro, tejidos por una civilización hipócrita sobre una base afectiva y mal informada.

 Dejaremos al niño adquirir tanta información sexual como exija el desarrollo de su deseo de saber, despojando así a la sexualidad de una vez de su misterio y de gran parte de su peligro. Esto asegurará que los deseos, pensamientos y sentimientos no sean en parte reprimidos y en parte, en la medida en que falla la represión, tolerados bajo una carga de falsa vergüenza y sufrimiento nervioso, como pasó en su generación.


Para Melanie Klein la verdad de esta conclusión extraída de las experiencias y enseñanzas del psicoanálisis quedó confirmada en forma clara e irrefutable por el desarrollo de un niño del que suele ocuparse con frecuencia.


Ese niño es Fritz, un niño normal pero que tuvo un desarrollo mental lento, lo describe como un niño  de una memoria  notable y se acordaba, y aún recuerda nos dice Klein, cosas relativamente remotas con todo detalle, y domina completamente las ideas o hechos que alguna vez ha comprendido; en el libro se ve como el niño está en la fase de preguntar todo y es muy interesante ver como va construyendo su principio de realidad y la capacidad de analizar la información que va adquiriendo cuando responden a su preguntas y compararla con sus experiencias.

Sucede a menudo que niños que manifiestan en sus observaciones (generalmente al comienzo del período de latencia) una capacidad mental extraordinaria, y parecen justificar grandes esperanzas para el futuro, más tarde quedan rezagados y luego, aunque probablemente sean adultos bastante inteligentes, no dan pruebas de poseer un intelecto superior al término medio. Las causas de este fracaso podrían involucrar un daño mayor o menor en una u otra dimensión de la mente. Esto se confirmaría por el hecho de que tantos niños que por su extraordinario placer en hacer preguntas, y por la cantidad de preguntas que hacen -o por sus constantes investigaciones del "cómo" y "por qué" de todo- fatigan a los adultos, sin embargo después de algún tiempo renuncian a ellas y finalmente manifiestan poco interés o superficialidad de pensamiento. El hecho de que el pensar -afectado en total o en una u otra dimensión- no pudo en ellos extenderse en toda dirección, impidió el gran desarrollo intelectual al que cuando niños parecían destinados. El repudio y la negación de lo sexual y primitivo son las causas principales del daño ocasionado al impulso a conocer y al sentido de la realidad, y ponen en marcha la represión por disociación. Pero al mismo tiempo, el impulso hacia el conocimiento y el sentido de la realidad están amenazados por otro peligro inminente, no un retiro sino una imposición, la de forzarles a ideas ya confeccionadas presentadas en tal forma que el conocimiento de la realidad que tiene el niño no se atreve a rebelarse y nunca intenta sacar conclusiones o deducciones, por lo que se ve permanentemente afectado y dañado.

Tenemos tendencia a subrayar el "coraje" del pensador que en oposición a la costumbre y a la autoridad, logra llevar a cabo investigaciones completamente originales. No habría tanta necesidad de "coraje" si no fuera que los niños necesitan un espíritu especial para pensar por sí mismos, en oposición a las más altas autoridades, las cuestiones delicadas que en parte son negadas y en parte prohibidas.

Aunque se observa con frecuencia que la oposición desarrolla los poderes que surgen para superarla, esto no se aplica al desarrollo mental o intelectual de los niños. El desarrollarse en oposición a todos no significa menos dependencia que el sometimiento incondicional a la autoridad; la verdadera independencia intelectual se desarrolla entre ambos extremos.

 
Technorati Profile