En este libro se presenta un estudio, aborda la motivación en el trabajo la cuál constituye un elemento fundamental y debido a que el hombre pasa gran parte del día en él, este debe ser lo más placentero, gratificante e interesante posible, y para la empresa el objetivo y beneficio que le supone la motivación de sus empleados es el lograr una mayor productividad y aprovechamiento de los recursos humanos, económicos y de tiempo, logrando algo más que un ambiente laboral y que los trabajadores y mandos medios estén más satisfechos y conformes en su trabajo, que les sea más interesante para producir más, y que los empleados encuentren un “valor agregado” en su trabajo.
Las consecuencias que la motivación en una empresa puede traer son en definitiva: mayor productividad (en sentido económico y humano) empleados más satisfechos y contentos, grupos más unidos, más ganas y aspiraciones a ascender de cargo, distensión en el entorno, aparición de actitudes creativas, por ende nuevas ideas, nuevos puntos de vista, más apertura al cambio. Al haber esta apertura al cambio y nuevas propuestas creativas, se está logrando un nuevo y mejor aprovechamiento de los recursos. Si el personal está motivado, entonces la empresa produce más, gana más dinero, y optimiza su capital en todas sus formas. Asumiendo con ello que las políticas motivadoras deberían, por supuesto realizarse en forma permanente, para que el dinamismo que provoca la novedad constante induzca a las personas a acompañar este ritmo, y como consecuencia evitar el estancamiento.
Las consecuencias que la motivación en una empresa puede traer son en definitiva: mayor productividad (en sentido económico y humano) empleados más satisfechos y contentos, grupos más unidos, más ganas y aspiraciones a ascender de cargo, distensión en el entorno, aparición de actitudes creativas, por ende nuevas ideas, nuevos puntos de vista, más apertura al cambio. Al haber esta apertura al cambio y nuevas propuestas creativas, se está logrando un nuevo y mejor aprovechamiento de los recursos. Si el personal está motivado, entonces la empresa produce más, gana más dinero, y optimiza su capital en todas sus formas. Asumiendo con ello que las políticas motivadoras deberían, por supuesto realizarse en forma permanente, para que el dinamismo que provoca la novedad constante induzca a las personas a acompañar este ritmo, y como consecuencia evitar el estancamiento.













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